Tras las intensas lluvias que afectaron a Quito durante la temporada invernal, uno de los árboles más queridos del sector —el emblemático sauce del redondel del Sauce— fue seriamente afectado, lo que generó preocupación en la comunidad que lo considera parte de la identidad y memoria urbana.
El Colegio Johannes Kepler, que desde hace cuatro años mantiene cinco redondeles de Quito como padrino ambiental, asumió un papel activo desde el primer momento para proteger este ejemplar frente a un posible destino de tala tras su caída parcial. La institución educativa promovió y articuló una reunión entre autoridades municipales, representantes ambientales y líderes comunitarios con el objetivo de gestionar la preservación del árbol como patrimonio cultural de Quito, en lugar de permitir su remoción.
La gestión fue un éxito. Se acordó que el sauce no sería talado y que, por el contrario, se mantendría y protegería como patrimonio cultural dentro del sistema de arbolado urbano patrimonial que impulsa la ciudad para destacar ejemplares con valor histórico, ambiental y social.
