Un espacio para comprender y acompañar: Taller de Neurodivergencia para familias JK

El Colegio Johannes Kepler realizó un valioso taller dirigido a las familias, centrado en la neurodivergencia y en los procesos que viven los estudiantes y sus hogares cuando atraviesan dificultades de aprendizaje, comportamiento o desarrollo. El encuentro se convirtió en un espacio seguro para comprender, dialogar y construir en comunidad.

Durante la sesión, se explicó qué significa ser neurodivergente y se abordó el camino que recorren muchas familias cuando reciben una derivación escolar o buscan un diagnóstico profesional. Se compartieron datos sobre la situación en Ecuador: número de especialistas disponibles, tiempos de atención, costos de evaluaciones y acompañamientos individuales, así como los retos reales que enfrentan quienes inician este proceso.

El taller incluyó una reflexión a partir de una historia personal que permitió a los asistentes comprender cómo un diagnóstico —como el TDAH— impacta a un niño y a su familia a lo largo del tiempo. A través de casos hipotéticos, los padres exploraron situaciones relacionadas con rasgos dentro del espectro autista, déficit atencional, ansiedad por separación, sobreprotección y negligencia. Cada caso generó conversaciones profundas sobre qué hacer en casa, cómo comunicar con los hijos y cómo trabajar junto al colegio.

También se revisaron las rutas y protocolos institucionales, explicando cómo el JK acompaña estos procesos, cuáles son los pasos que se siguen desde el primer momento y cómo se estructura el seguimiento para garantizar el bienestar del estudiante. Se reforzó la importancia de la corresponsabilidad entre familias y escuela, especialmente cuando se identifican necesidades socioemocionales o educativas específicas.

El espacio terminó con testimonios voluntarios de padres que compartieron experiencias personales con hijos dentro del espectro autista, con déficit atencional o con dificultades para establecer límites y rutinas. Fue un momento emotivo, lleno de empatía y de apertura, que permitió a la comunidad mirar la diversidad desde un lugar humano, respetuoso y real.

El taller abordó incluso situaciones sensibles relacionadas con la convivencia escolar, incluyendo casos de malestar entre estudiantes y una reflexión responsable sobre acoso escolar, subrayando cómo debe tratarse este tema considerando el desarrollo emocional y las necesidades de cada niño.

Esta jornada se convirtió en un encuentro de construcción colectiva, donde aprender, escuchar y entender al otro fueron los pilares. El JK reafirma así su compromiso con una educación integral que reconoce la diversidad, acompaña con sensibilidad y fomenta una comunidad más informada, más empática y más unida.

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